Tres son de una sola vez. La cuarta es permanente. Toca una para abrirla.
El mínimo de $850 que trajiste viene de un solo estudio y está sosteniendo toda la tabla de precios. Falta confirmarlo y saber si aquí ya cobran distinto por tamaño, zona y estilo.
Las capturas y una nota por estudio. Maack arma la comparativa y ajusta la matriz.
La bolsa de reposición está calculada en 5% a ciegas. Con estos números se sabe si alcanza.
Una máquina de $27,000 no da mejores tatuajes que una de $5,000 con un año de oficio. La bolsa de reinversión rinde más en un respaldo y en tintas que en una máquina de exhibición.
Una lista con los precios y el nombre del proveedor o la tienda de cada uno.
Para saber qué hay antes de decidir qué comprar. Es la única vez que cuesta trabajo: después se actualiza solo con las compras que registre Bryanero.
Fotos de cada estante y una nota de voz explicando qué hay. Maack lo pasa a la hoja. No hace falta que quede formateado, hace falta que esté completo.
El mismo día, en el sistema que monte Bryanero. Dos minutos por tatuaje, y es lo que permite subir precios con argumentos en la revisión de los 90 días.
Horas reales. Si las piezas medianas se están tardando el doble de lo cotizado, la tabla está mal calibrada y hay que corregirla — pero eso solo se ve con el dato.
El reparto, los porcentajes y las reglas comunes viven en el Acuerdo General, no aquí. Esto es solo el límite de decisión.